
El método Quiruna
Un tratamiento único en el mundo
Un enfoque integral
Si nos vamos a muchas de las grandes culturas ancestrales desde los estoicos, a los celtas, las tribus indígenas americanas, pasando por toda Asia, en todas ellas con unas palabras u otras se hace referencia a estos tres aspectos del ser humano: físico, mental-emocional, espiritual, (entendiendo esta espiritualidad como una coherencia entre: sentir, pensar y hacer lo que nos lleva a una claridad mental y a sernos fieles a nosotros mismos). Cuando somos capaces de alinear estos 3 centros nos podemos asomar a la ventana de la armonía y estar en conexión con nosotros mismos. En ese momento el cuerpo puede funcionar como una única pieza y todo está unido. Lo que produce a nivel físico esta unión fundamentalmente es la fascia como si fuera el cemento que ensambla todas las piedras de una pared. Por ese motivo toda las disciplinas terapéuticas que utilizamos en Qiruna trabajan sobre y para la fascia muscular.
Los pilares del tratamiento
El tratamiento que se plantea en Qiruna consta de dos pilares:
Nuestro Centro como base: Una parte fundamental de la terapia que se desarrolla en nuestro centro junto con los caballos, el contacto con la naturaleza, la fisioterapia y el resto de disciplinas terapéuticas que utilizamos.
Un trabajo en casa: que se lleva a cabo en el propio domicilio de la persona por parte de ésta y el acompañante siguiendo el “mapa” de ejercicios que cuidadosamente se prepara desde Qiruna de manera personalizada y adaptada a cada momento del proceso de recuperación.
De esta forma se asegura un tratamiento integral y continuo en el que se pone “toda la carne en el asador” al mismo tiempo que la persona puede continuar en su hogar rodeado y apoyado por su familia.
Sinergia Terapéutica
Estas son las diferentes terapias con las que trabajamos en Qiruna. Elaboramos cada tratamiento de forma totalmente personalizado para cada paciente, según sus características individuales y el momento que transita, e incluirá unos elementos u otros en mayor o menor medida.
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Es la monta del paciente sobre un caballo. El movimiento que produce el caballo sobre el cuerpo del paciente activa memorias de movimiento y mejora de manera espectacular la función del patrón de la marcha humana. En el centro de hipoterapia Qiruna realizamos una sinergia terapéutica de la hipoterapia tradicional junto con diferentes técnicas de respiración y la craneoacupuntura para potenciar la recuperación del movimiento voluntario del paciente.
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Es una parte imprescindible dentro de nuestro marco terapéutico.
Aplicando los conceptos biomecánicos y los ejercicios más adecuados a cada paciente y fase de recuperación. Nunca es un tratamiento standard, cada ejercicio es individualizado según el momento actual de cada persona.
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Es mucho lo que estas enseñanzas milenarias pueden aportar a la vida cotidiana de los pacientes. Muestran un entendimiento importante del funcionamiento energético del cuerpo humano y de la interacción de éste con los ciclos de la Naturaleza. Horarios más adecuados de trabajo y descanso, consejos nutricionales desde el prisma energético para favorecer los procesos de reaprendizaje motor y un largo etc
Estimulando los canales de Acupuntura se favorece una mejor conexión neuronal a nivel de la placa motora, mejorando así el funcionamiento de la fascia que favorece los patrones de movimiento..
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A través de los test musculares podemos priorizar mejor qué ejercicios de fisioterapia son más importantes para la recuperación de la persona en cada momento. Teniendo también en cuenta ejercicios de integración de ambos hemisferios cerebrales.
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Con el caballo, mediante un proceso de monta terapéutica en el caballo se mejoran habilidades motrices como la disociación de cinturas escapular y pélvica tan importantes para recuperar ó mejorar la capacidad de caminar.
En casa, ejercicios personalizados de conciencia corporal basados en los movimientos cotidianos del día a día, tales como coger un vaso de agua.
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Favorece la calma y contribuye a mejorar la percepción corporal favoreciendo el aprendizaje motor.
Las visualizaciones llevan utilizándose en el deporte de élite varias décadas al comprobar que mejoran el rendimiento físico y la ejecución técnica de los movimientos corporales. Al igual que a un tenista le ayuda a mejorar su saque a una persona con un ictus puede ayudarle a caminar mejor.
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Son ya demasiados y con la suficiente evidencia los estudios alrededor de los beneficios de la coherencia cardíaca como para no aplicarlo en la práctica clínica.
Contribuye a mejorar la capacidad de atención del paciente y a regular el sistema nervioso simpático y parasimpático consiguiendo así la disminución de hormonas que favorecen el estrés. “Sin una correcta atención no hay un buen aprendizaje motor”.
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Es una “gimnasia energética” que forma parte de la medicina tradicional china y que busca educar al cuerpo, a la respiración y a la mente.
Realizar movimientos de una forma consciente y a una velocidad lenta favorece el aprendizaje de los mismos.
Con su práctica se consigue una mejor autopercepción corporal y una mejora del riego sanguíneo a las partes más alejadas del cuerpo. Además ayuda a modular el grado de tensión y relajación muscular directamente relacionado con la espasticidad e hipotonía.
Su práctica se adapta a la situación física de cada paciente.
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Son un gran apoyo para la persona y para todo el entorno familiar, facilitándoles a todos la adaptación al cambio necesario y dinámico de los roles familiares debido al ictus. Esta patología implica una ruptura total del sistema previo familiar y sus dinámicas de funcionamiento. De la mano del caballo tejer nuevas estructuras se vuelve más sencillo. Este es un campo, afortunadamente en auge hoy en día.
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Algo común a todos los pacientes que he visto hasta ahora es, en mayor o menor medida, un hundimiento anímico inicial que condiciona su rendimiento físico en la rehabilitación de un modo directo. Es crucial atravesar esa fase en la que el paciente ha perdido la esperanza de recuperarse para que el tratamiento pueda tener buenos resultados. Y es en este punto donde los caballos suponen un pilar vital del proceso terapéutico que en muy pocas ocasiones es tenido en cuenta por otros profesionales.
Con el acompañamiento de los caballos el paciente puede identificar con más claridad cuáles son los miedos y creencias limitantes que le puedan estar frenando su recuperación (“no podré caminar de nuevo”, “no voy a volver a trabajar”, “no podré volver a tener relaciones sexuales”, “ya no valgo para nada”, “no seré capaz de conducir a partir de ahora”…) y poder transformar esas creencias destructivas en otras que aporten valor a la persona y que de esta forma su mente y su cuerpo puedan continuar atravesando límites.
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Se utilizan tanto para el apoyo del paciente como de los familiares siendo un tratamiento dinámico y de uso diario en el propio domicilio del paciente aplicando los principios de la aromaterapia. Pueden ayudar a desbloquear nudos físicos y mentales y a disminuir ansiedad y temores. El sentido del olfato está íntimamente ligado al sistema nervioso central, por lo que los aromas ejercen un efecto directo sobre las emociones, la memoria, la motivación, los estados de ánimo, la concentración… Siempre de la mano de aceites esenciales de grado terapéutico.
Esta práctica se ha utilizado durante siglos en diferentes culturas y recientemente ha ganado popularidad debido a todos estos efectos positivos a nivel cerebral.
“El olfato es el primero y más antiguo de los cinco sentidos y el único de ellos que tiene acceso directo al sistema límbico”.
“Los recuerdos, la imaginación, los viejos sentimientos y las conexiones se alcanzan más fácilmente a través del sentido del olfato que de cualquier otro canal”.
Oliver Wendell Holmes
El caballo como eje terapéutico para la recuperación de la persona afectada por el Ictus:
Los caballos aportan un valor incalculable e insustituible al proceso terapéutico. A través de su monta mejoran el equilibrio, la coordinación y la fuerza física grabando en el sistema nervioso central un patrón de marcha igual al patrón de marcha humana en un 98%.
Es una terapia que funciona de verdad, “sin trampa ni cartón”. Eso sí, necesita de un compromiso y una implicación del 100% por parte de la persona afectada y de al menos 1 familiar o acompañante para que puedan conseguirse resultados óptimos.
Entendemos que es intenso, a veces agotador, pero el tratamiento dura un tiempo limitado y sin embargo sus beneficios son para siempre.
¿Merece la pena?
¿Para quién es este método?
Es un tratamiento para valientes
Para toda aquella persona que quiera acercarse a un caballo y a la naturaleza como mejor medio para su recuperación y no quiera estar esperando semanas ó meses a ser atendida por el servicio de rehabilitación tradicional.
Para aquellos que no quieran abandonar su hogar y separarse de su familia ingresando en un centro de Rehabilitación durante varios meses.
Para aquellos que estén dispuestos a invertir gran parte de su tiempo y atención a recuperarse lo máximo posible.
Para todas aquellas personas que después de haber sufrido un ictus no quieran renunciar a una vida plena.
¿Cuánto dura?
Lo más habitual es un periodo de 6 meses a 1 año de terapia continuada tanto en nuestro centro como en tu domicilio. En ocasiones puede reducirse o aumentarse en función de la afectación inicial de la persona y de la capacidad de implicación terapéutica a la que ha podido llegar.
6 meses es el periodo en el que el 80% de los pacientes han vuelto a caminar.

"El caballo es el animal que mejor me ha enseñado a vivir entre el cielo y la tierra"
-Alvaro López Sanz
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