El nacimiento de Qiruna
Este proyecto nace como una respuesta de superación a la frustración, impotencia y dolor que he podido ver en los ojos de mis pacientes y de sus seres queridos durante más de 20 años tratando a personas afectadas por el ictus. Es el resultado de una búsqueda incesante, de un anhelo permanente de encontrar mejores tratamientos y de hallar el camino que disminuya las secuelas buscando la funcionalidad de la persona para que la dependencia de otras personas pueda superarse.
Qiruna nace de un deseo sincero de ayudar a las personas que han sufrido este enorme revés en sus vidas desde una terapia que en realidad engloba muchas terapias. En un principio fue la fisioterapia pero después muchas otras formaciones llegaron. Las que aportaban buenos resultados se han quedado y las que no han sido podadas por el camino. Así elaboré todo un árbol terapéutico que puede alimentar las diferentes necesidades de la persona que está tratando de recuperarse de esta enfermedad.
A todo ello ahora se unen dos elementos que siempre han formado parte de mi esencia: La Naturaleza y los Caballos. Dos pilares que vienen a completar esta sinergia de terapias, experiencia y cariño que han ido creciendo a lo largo de estos años.
Así que desde un fuerte llamado interno, siento que ha llegado el momento de poner este método de trabajo absolutamente exclusivo al servicio de todas aquellas personas que tras haber sufrido un Ictus sientan que éste es su lugar para que, desde ese fondo del pozo puedan tomar impulso y salir no solo a la superficie, si no más allá.
El nacimiento de Qiruna también trae un lugar donde las familias puedan encontrar ese apoyo y acompañamiento que resulta imprescindible en un momento tan vital como éste. Una red que sostiene, asesora, guía y posibilita el compartir con profesionales y con personas que están transitando las mismas vivencias y emociones.
Nuestro Equipo
Álvaro López Sanz
FUNDADOR Y DIRECTOR DEL CENTRO DE ALTO RENDIMIENTO PARA LA RECUPERACIÓN DEL ICTUS HIPOTERAPIA QUIRUNA.
“te ofrezco una cuerda por la que tú puedes escalar y salir del pozo del sufrimiento”
Pase mi infancia televisiva entre Félix Rodríguez de la fuente y los western. Siempre me gustaron más los caballos coloridos y desnudos de los indios. En las ferias siempre prefería el olor de los ponis que el del algodón de azúcar.
“Mi primer caballo fue una vaca”
Mis abuelos maternos tenían una pequeña cuadra de vacas para la producción de leche y yo siempre estaba soñando con un caballo y poder tenerlo junto con las vacas de mis abuelos. Después de mucho insistir, como regalo de comunión tuve una ternera recién nacida en lugar de mi caballo soñado, cuando supere la frustración de que mi caballo fuera a tener cuernos pude disfrutar de montar sobre su lomo y perderme entre los fresnos, con el tiempo se convirtió en el mejor regalo de mi vida.
Siempre he sido un apasionado del funcionamiento del cuerpo humano, por ello me inicié en la práctica de diferentes artes marciales desde muy joven, porque en ellas encontraba una manera de acercarme a la anatomía y biomecánica humana.
En el año 2003 me inicié en el mundo de las terapias ecuestres y en el año 2021 pude comenzar a materializar mi sueño de fusionar toda mi labor sanitaria con la maestría de los caballos bajo los mismos fresnos que me vieron crecer.
En el año 2003 me inicié en el mundo de las terapias ecuestres. Con el paso de los años, sobre el 2012 comencé a alejarme de los caballos, a lejarme de mi mismo y en el año 2017, experimente mi mayor crisis personal y profesional " a mi y a mis tratamientos nos faltaba algo " ahí conocí el proceso Oxigeme y gracias a el, pude recuperarme a mi mismo y volver a acercarme a los caballos. Y en el año 2021 pude comenzar a materializar mi sueño, de fusionar toda mi labor sanitaria, con la maestría de los caballos, bajo los mismos fresnos que me vieron crecer.
Melisa Guijarro Delgado
Enfermera de profesión y vocación. Inquieta y curiosa por naturaleza en cualquier tema que tenga que ver con el ser humano en todas sus esferas: física, mental, emocional y energética.
La historia que me llevó a estar hoy aquí comenzó cuando tenía 30 años. La vida me sonreía, tenía todo lo que podía desear tanto a nivel personal como laboral. Nunca imaginé que después de 10 años compartiendo momentos y cuidados con pacientes en distintos ámbitos del sistema sanitario en España y durante un tiempo también en Francia, la vida me traería el mayor aprendizaje de todos a través de un importante problema de salud. El mayor reto de mi vida. Un momento desesperado en el que no veía luz al final de un túnel que, sin saber cómo, acabé transitando. Los días eran oscuros y carecían de sentido. Mi mente y mi cuerpo iban por caminos diferentes y entre ambos la falta de fe se abría paso de una manera inevitable. Necesité tiempo, meses de tratamiento e implicación en él. Necesité ayuda, mucha ayuda de mi entorno más cercano. Y necesité un trabajo interior muy importante que dio como resultado no solo la curación total del proceso que padecía si no también el nacimiento de una persona nueva, más resiliente, más consciente y que cambió absolutamente su concepción de lo que realmente es el ser humano.
A partir de ese momento me formé en distintas disciplinas que han ido complementando los conocimientos de enfermería que adquirí en su momento en la Universidad. Kinesiología (2010-2012), Medicina Tradicional China (2012-2015), Formación como Monitora del proceso Oxigeme (2017-2021), Aromaterapia (2022). Todo ello me ha ayudado a ver claramente que la unión de estas distintas formas de dimensionar al ser humano puede llegar a ser muy poderosa en el tratamiento de los diferentes retos de salud que se nos presentan a lo largo de la vida.
Después de todo esto, hace ya tres años, respondiendo a un anhelo profundo de vivir rodeada de naturaleza, mi familia y yo dimos el paso de mudarnos al campo. Fue un regreso al pueblo de origen de la familia de mi marido. Aquí la naturaleza y los caballos nos han abierto las puertas a otra forma primero de vivir y ahora de trabajar.
Contamos con neurólogos, nutricionistas y psicólogos de nuestra confianza que colaboran con nosotros cuando es preciso.
Nuestro equipo Equino
Nube
fue el primero en llegar. Lo hizo antes que nosotros, en marzo de 2021 y nosotros aterrizamos en septiembre de ese mismo año. Cuando le vi por primera vez llevaba 3 meses en un cebadero y le quedaban pocos días para ir al matadero.
Cuando lo supe no pude evitar sentir un nudo en el estómago y ahí supe que no me iría de allí sin el.
Fueron llegando más caballos a casa y Nube siempre permaneció como líder pasivo de todos. Con su fuerza en calma y solidez ha ido abriendo los espacios y los senderos por los que hoy estamos caminando.
También ha sido el primer caballo en marcharse. Su espíritu siempre permanecerá en el aire que respiramos.
Lluvia
La segunda en llegar lo hizo de la mano de un amigo de Extremadura. Es una yegua con una sutileza indescriptible, capaz de abrir puertas que no derribaría nunca el mejor de los arietes.
Luna
Llegó a nosotros de una ganadería de caballos hispanobretones Segoviana. Es la más joven del equipo y demuestra una cercanía sin filtros con las personas que nos ayuda a ver el mundo con otros ojos. Fiel y cariñosa, es nuestra “niña equina”
Sombra
Nos la trajo mi maestro y amigo Sampe de “Caballos de Ailanes”( Burgos ), mago intérprete del sutil lenguaje de los caballos. Sombra nos lleva cada día a entrar en el misterio de la vida..
Ibero
Nos llegó como una donación a través de Mayka de “Sentir caballos” . A ella le ha acompañado durante años de servicio a niños con necesidades especiales. La sensibilidad es su mayor Don, sabe qué necesitas en cada momento, es un caballo Maestro.